Gómez Palacio, Durango.- Habitantes del fraccionamiento San Patricio, de las colonias Flores Magón y el Consuelo, manifestaron su preocupación por la instalación de empresa fundidora destinada a procesar desperdicio de acero, proyecto que avanza a un costado de sus viviendas y que, aseguran, podría afectar la salud de cientos de familias de la zona.
De acuerdo con los vecinos, desde la administración municipal anterior han solicitado información sobre licencias, permisos y estudios ambientales relacionados con la obra. Sin embargo, señalan que las respuestas de las autoridades han sido confusas y contradictorias.
Los residentes explicaron que inicialmente se les informó que el proyecto correspondía a la construcción de una nave o bodega con plataformas de trabajo. No obstante, durante las inspecciones visuales realizadas por los propios colonos, detectaron la instalación de un horno industrial que presuntamente sería utilizado para el procesamiento del acero.
Eugenio Sáenz, representante de los vecinos inconformes, afirmó que el proyecto de la instalación de dicha empresa comenzó a desarrollarse desde 2024. Desde entonces, explicó, los residentes han enviado oficios a distintas dependencias y también han solicitado información a través de mecanismos de transparencia.
Según Sáenz, la documentación obtenida no coincide con las actividades que se observan en el lugar. En algunos casos, los permisos hacen referencia únicamente a una bodega o a una licencia de funcionamiento para productos de acero, pero no a procesos industriales como trituración, calentamiento o fundición de metal.
“Nos dijeron que llegarían alrededor de 30 camiones diarios con carga de aproximadamente 28 toneladas de acero, material que sería triturado y posteriormente transportado por ferrocarril”, explicó el representante vecinal.
Ante esta situación, los habitantes aseguran que en diversas reuniones con la empresa manifestaron su desacuerdo con la instalación de la industria en la zona. Pese a ello, denuncian que la construcción y equipamiento de la planta continúa avanzando.
Uno de los principales temores de los colonos es el posible impacto ambiental y sanitario derivado de la instalación de empresa fundidora en una zona habitacional.
A pocos metros del predio donde se construye la nave industrial se localizan un jardín de niños a aproximadamente 50 metros y una escuela primaria a unos 100 metros de distancia. Además, varias viviendas colindan directamente con el terreno de la planta.
Los vecinos también advirtieron que hasta el momento no tienen conocimiento de la existencia de un estudio de impacto ambiental autorizado por las autoridades federales, documento que consideran indispensable para un proyecto de este tipo.
Asimismo, señalaron que el uso de suelo del sector es de carácter medio y residencial, por lo que consideran incompatible la operación de una industria pesada dedicada a la fundición y procesamiento de acero.
A esto se suma, dijeron, que la zona se encuentra cercana a las márgenes del río Nazas y que estudios geológicos realizados por los propios residentes señalan la presencia de hundimientos en el subsuelo, lo que podría representar un riesgo adicional.
Los habitantes reiteraron que no se oponen al desarrollo industrial, pero solicitaron a las autoridades federales, estatales y municipales, realizar una revisión exhaustiva del proyecto para aclarar si la construcción de esta empresa cumple con todas las normativas ambientales y de seguridad antes de que entre en funcionamiento.