Saltillo, Coahuila.- En sesión del Congreso del Estado se aprobó un punto de acuerdo presentado por la diputada María del Mar Treviño Garza, para exhortar a la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, que en coordinación con el Instituto Mexicano de la Juventud, autoridades educativas federales y sus homólogas en los estados, fortalezca las acciones de información y prevención de enfermedades cardiovasculares dirigidas a jóvenes, mediante campañas y materiales accesibles que permitan identificar los principales signos y síntomas de un posible infarto, la importancia de la atención médica inmediata y promover hábitos saludables para reducir factores de riesgo.
Las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en México. Según cifras del INEGI, en 2025 se registraron 177 mil 673 defunciones por esta causa, muy por encima de cualquier otro padecimiento. Coahuila no es la excepción: en el 2025 se contabilizaron 4,063 muertes por enfermedades del corazón.
En ese contexto, la petición de la diputada plantea dos vertientes, una de ellas informar a los jóvenes ya que las enfermedades del corazón se ubican dentro de las primeras 5 causas de muerte a nivel nacional para este grupo etario, y por otro lado que tengan el conocimiento necesario para identificar las señales de alarma y qué hacer en caso de que alguna persona cercana, como padres y abuelos, sufra un infarto o presente señales de alarma.
En relación con la salud cardiovascular, uno de los principales problemas es que no siempre se sabe reconocer cuándo una molestia puede representar una emergencia médica. En ocasiones, una persona puede experimentar dolor u opresión en el pecho que puede irradiarse al brazo, la mandíbula, el cuello o la espalda; falta de aire; sudor frío; náuseas; mareo, y desmayo. En las mujeres, las señales pueden ser menos claras y por eso se confunden con cansancio, ansiedad o malestar estomacal. Cuando no se sabe qué se está viendo, se pierde tiempo, y en un infarto el tiempo es corazón y es vida.
“Hoy las campañas de salud dirigidas a la juventud se concentran en otros temas, y es válido que así sea. Pero las enfermedades cardiovasculares no pueden seguir fuera de esa conversación. Se necesitan mensajes claros, en lenguaje de jóvenes, en los medios que ellos usan y con materiales que cualquier persona pueda entender en segundos. No se trata de asustar a nadie, sino de informar a tiempo” mencionó.